Abril 13, 2026

Físicos del CERN logran transformar Plomo en Oro en el Gran Colisionador de Hadrones

Logo de todos los artículos de El Ciudadano Digital Akura Yonomoto – Periodista Científico de El Ciudadano Digital- Articulo Científico.

Resumen

La transmutación de elementos químicos, históricamente asociada a la alquimia, ha adquirido una base empírica dentro de la física nuclear moderna. Recientemente, la colaboración ALICE (A Large Ion Collider Experiment) en el Gran Colisionador de Hadrones (LHC) del CERN ha reportado la medición experimental sistemática de la producción de núcleos de oro (Z=79) a partir de núcleos de plomo (Z=82) en colisiones ultraperiféricas. Este proceso ocurre mediante disociación electromagnética inducida por campos fotónicos intensos generados a energías relativistas. Aunque la producción de oro es cuantificable, su carácter efímero y su escala microscópica impiden cualquier aplicación práctica. No obstante, el fenómeno constituye un avance significativo en la validación de modelos de interacción nuclear en condiciones extremas.

Introducción

La idea de transformar metales comunes en oro, conocida como Crisopea, fue un objetivo central de la alquimia medieval. Aunque estas prácticas carecían de fundamento científico, anticipaban conceptualmente la noción moderna de transmutación elemental.

El desarrollo de la física nuclear en el siglo XX estableció que los elementos están definidos por su número atómico (Z), es decir, el número de protones en el núcleo (Segrè, 1965). En este marco, la transformación de un elemento en otro solo es posible mediante procesos nucleares que alteren dicha cantidad.

La transmutación artificial ha sido demostrada previamente mediante bombardeo nuclear (Cockcroft & Walton, 1932), sin embargo, el mecanismo reportado por ALICE introduce una vía distinta: interacciones electromagnéticas en colisiones relativistas sin contacto hadrónico directo.

Marco experimental: el detector ALICE

ALICE es uno de los principales experimentos del LHC, diseñado para estudiar colisiones de iones pesados y el plasma de quarks y gluones (Aamodt et al., 2008).

Entre sus componentes clave destacan los Zero Degree Calorimeters (ZDC), utilizados para detectar nucleones emitidos en direcciones cercanas al eje del haz. Estos detectores permiten identificar procesos de fragmentación nuclear con alta resolución.

El LHC acelera núcleos de plomo a energías del orden de TeV por nucleón, alcanzando velocidades cercanas a la de la luz (Evans & Bryant, 2008). En estas condiciones, los campos electromagnéticos asociados a los núcleos relativistas pueden describirse como flujos intensos de fotones virtuales (Bertulani & Baur, 1988).

Con el desarrollo de la física nuclear durante el siglo XX, los científicos descubrieron que, en principio, la transmutación de elementos era posible mediante procesos nucleares. Se comprendió que los elementos se distinguen por su número de protones -82 en el caso del plomo y 79 para el oro- y que los métodos químicos eran incapaces de alterar esta estructura fundamental. La física nuclear reveló que los elementos pesados podían transformarse naturalmente mediante desintegración radiactiva o artificialmente a través del bombardeo con neutrones o protones.

Lo que diferencia este nuevo logro del CERN es el mecanismo específico empleado. Mientras que en experimentos anteriores se había logrado producir oro artificialmente mediante bombardeos directos, la colaboración ALICE ha medido la transmutación mediante un novedoso mecanismo que implica colisiones cercanas entre núcleos de plomo en el LHC, sin contacto directo. Este proceso representa un hito en la física de partículas al proporcionar una medición sistemática y directa de este fenómeno de transmutación nuclear.

Te puede interesar: Récord mundial de Fusión Nuclear en Alemania

El Experimento ALICE y la Física de la Transmutación

ALICE (A Large Ion Collider Experiment) es uno de los proyectos más relevantes desarrollados en el CERN, diseñado específicamente para analizar colisiones de iones pesados. Su objetivo principal es recrear las condiciones del universo en los primeros instantes tras el Big Bang, estudiando el plasma de quarks y gluones que existió en ese amanecer cósmico. El experimento está equipado con detectores de alta precisión capaces de distinguir múltiples procesos físicos simultáneamente.

El detector ALICE cuenta con calorímetros de cero grados (ZDC), instrumentos fundamentales que permitieron observar este fenómeno de transmutación. Estos calorímetros son dispositivos de medición ultrasensibles capaces de detectar y contar eventos donde se pierden específicamente uno, dos o tres protones durante las colisiones, correspondiendo a la formación de talio, mercurio y oro respectivamente. La capacidad de estos detectores para funcionar en un entorno extremadamente complejo, donde ocurren miles de colisiones simultáneas, es lo que ha permitido identificar y cuantificar con precisión la producción de núcleos de oro.

Para el experimento, los científicos utilizan el LHC, el acelerador de partículas más potente del mundo, con una circunferencia de 27 kilómetros. En este gigantesco instrumento, los iones de plomo son acelerados hasta alcanzar energías extraordinarias, viajando a velocidades cercanas al límite físico posible. Esta infraestructura excepcional, combinada con la sensibilidad de los detectores ALICE, ha permitido observar un fenómeno que, hasta ahora, había sido teorizado pero no medido sistemáticamente.

El Mecanismo de Disociación Electromagnética

El proceso que permite la transformación de plomo en oro en el LHC se conoce como disociación electromagnética. Este fenómeno físico ocurre cuando los núcleos de plomo son acelerados hasta alcanzar el 99,999993% de la velocidad de la luz. A estas velocidades extremas, cuando dos haces de plomo se cruzan sin chocar directamente en lo que se denominan colisiones ultraperiféricas, se generan campos electromagnéticos de una intensidad extraordinaria.

Estos campos electromagnéticos pueden emitir pulsos de fotones extremadamente breves pero intensos que interactúan con otros núcleos. Cuando un fotón interactúa con un núcleo de plomo, puede provocar oscilaciones en su estructura interna que resultan en la expulsión de neutrones y protones. Si el núcleo de plomo pierde exactamente tres protones -reduciendo su número atómico de 82 a 79- se convierte momentáneamente en un núcleo de oro.

La física detrás de este proceso es completamente diferente de las transformaciones químicas que imaginaban los alquimistas medievales. Como explica Uliana Dmitrieva, investigadora de la colaboración ALICE:

“Gracias a las capacidades únicas de los ZDC de ALICE, este análisis es el primero en detectar y analizar sistemáticamente la firma de la producción de oro en el LHC de forma experimental”. Uliana Dmitrieva, investigadora de la colaboración ALICE

Esta declaración subraya la importancia científica del hallazgo, que va más allá de la mera curiosidad de convertir plomo en oro.

Resultados Cuantitativos y Limitaciones Prácticas

Los científicos del CERN han logrado cuantificar con precisión la producción de oro mediante este proceso. Durante la fase Run 2 del LHC, entre 2015 y 2018, el experimento ALICE generó aproximadamente 86.000 millones de núcleos de oro, equivalentes a unos 29 picogramos. En la fase Run 3, gracias a mejoras en el acelerador, esta cantidad se duplicó, aunque sigue siendo una cantidad infinitesimal desde una perspectiva práctica.

En términos de producción continua, el experimento genera aproximadamente 89.000 núcleos de oro por segundo a partir de los 174.000 millones de átomos de plomo presentes en el haz. Sin embargo, existe una limitación fundamental: el oro producido existe solamente durante una fracción de segundo. Los núcleos de oro emergen de la colisión con una energía extremadamente elevada y rápidamente impactan contra el tubo del haz del LHC o los colimadores, donde se fragmentan inmediatamente en protones individuales, neutrones y otras partículas.

Esta naturaleza efímera del oro producido hace imposible su recolección o uso práctico. Incluso si hipotéticamente se pudiera conservar todos los núcleos artificiales generados durante tres años de operación continua, la masa total de oro obtenida seguiría siendo billones de veces menor de lo necesario para fabricar una simple pieza de joyería. Como señala Marco Van Leeuwen, portavoz del detector ALICE:

“Es impresionante ver que nuestros detectores pueden manejar colisiones frontales que producen miles de partículas, a la vez que son sensibles a colisiones donde solo se producen unas pocas partículas a la vez, lo que permite el estudio de raros procesos de ‘transmutación nuclear’ electromagnética”. Marco Van Leeuwen, portavoz del detector ALICE

Implicaciones Científicas y Tecnológicas

Aunque la transmutación de plomo en oro pueda parecer inicialmente un ejercicio de curiosidad científica, este logro tiene importantes implicaciones para diversos campos de investigación. En primer lugar, el experimento valida modelos teóricos sobre disociación electromagnética, fundamentales para predecir pérdidas de haz en aceleradores de partículas. Estos modelos son esenciales para mejorar la eficiencia y seguridad de instalaciones como el LHC y para el diseño de futuros colisionadores.

La capacidad de manipular la estructura nuclear mediante interacciones electromagnéticas controladas podría tener aplicaciones significativas para la sostenibilidad energética y ambiental. Los modelos más precisos de interacción nuclear podrían ayudar a gestionar mejor los residuos radiactivos y prever su comportamiento a largo plazo. En un futuro, tecnologías similares podrían potencialmente ser utilizadas para transformar elementos peligrosos en formas más estables, reduciendo así la necesidad de almacenamiento prolongado de residuos altamente contaminantes.

Estas investigaciones también contribuyen al conocimiento fundamental sobre el comportamiento de la materia en condiciones extremas. El estudio de estos procesos nucleares ayuda a los científicos a comprender mejor la física de las colisiones entre núcleos pesados, lo que tiene implicaciones para áreas tan diversas como la astrofísica, la cosmología y el desarrollo de nuevas fuentes de energía. Como comentó Marco Van Leeuwen, es impresionante observar cómo los detectores pueden manejar tanto colisiones masivas como eventos raros donde se producen apenas unas pocas partículas.

Discusión

El experimento ALICE demuestra que la transmutación elemental, aunque conceptualmente similar a la alquimia, es en realidad un fenómeno estrictamente gobernado por las leyes de la física nuclear y la interacción electromagnética cuántica. Este resultado no constituye una revolución tecnológica en términos de producción de materiales, pero sí un avance en la precisión experimental y en la comprensión de procesos nucleares raros.

Conclusión

La observación de la transmutación de plomo en oro en el LHC representa un hito experimental en la física nuclear contemporánea. Este fenómeno, basado en disociación electromagnética en colisiones ultraperiféricas, confirma predicciones teóricas y amplía nuestra comprensión de la interacción entre núcleos a energías extremas.

Aunque carece de aplicabilidad práctica, su relevancia científica es considerable, al proporcionar evidencia directa de procesos nucleares altamente no triviales en condiciones controladas.

Referencias

  • Aamodt, K. et al. (ALICE Collaboration). (2008). The ALICE experiment at the CERN LHC. Journal of Instrumentation, 3, S08002.
  • ALICE Collaboration. (2023). Electromagnetic dissociation and nuclear transmutation in ultra-peripheral Pb–Pb collisions. CERN Report / comunicación oficial.
  • Baltz, A. J., et al. (2008). The physics of ultraperipheral collisions at the LHC. Physics Reports, 458(1–3), 1–171.
  • Bertulani, C. A., & Baur, G. (1988). Electromagnetic processes in relativistic heavy ion collisions. Physics Reports, 163(5), 299–408.
  • Cockcroft, J. D., & Walton, E. T. S. (1932). Experiments with high velocity positive ions. Proceedings of the Royal Society A.
  • Evans, L., & Bryant, P. (2008). LHC Machine. Journal of Instrumentation, 3, S08001.
  • Klein, S., & Nystrand, J. (1999). Exclusive vector meson production in relativistic heavy ion collisions. Physical Review C.
  • Segrè, E. (1965). Nuclei and Particles. W. A. Benjamin.

Te podría interesar: Expertos indican que llegaría “El Niño” causando estragos